27 de agosto de 2009

Paradigma Guardiola




Y es que hoy me siento muy Culé. No más que otras veces, pero muuuuucho (y mucho más que el próximo lunes, que sintiéndolo mucho toca perder. Mi querido Sporting, es mi querido Sporting). El fútbol es mucho mas que un espectáculo (el profesional tiene poco de deporte). Mueve pasiones y en el se esconden miserias, y miserables, tanto dentro del campo como en la grada. (Se corre por la red de redes el rumor de que cierto jugador tras rematar de cabeza fue corriendo al banquillo a pedir fijador pues había desgraciado su imagen. Estoy seguro que sabeis de quien hablo. Si, ese que empiezan a decir que está angustiado, y que nos va a dar muchas alegrías este año. Va a arruinar a su nuevo club)
¡Y que decir de los palcos! ¡Da miedo!
Pero también se muestran grandes ejemplos de personalidad. La sencillez de Iniesta, el gran señor que es Xavi, la profesionalidad de Puyol o Silvinho... (Vale, también puedo citar a Casillas y el gran Zidane, pero es que hoy me siento muy Culé). Pero el PARADIGMA de todo ello es Pep Guardiola. Quien me hizo emocionar con el 4 a la espalda tantas veces, quien me emociona ahora en ese banquillo. Hoy se sortea la Champions. Me da igual que nos toque el Inter, o no. No me da miedo nada. No me asusta ni caer en octavos. Porque sé que será con orgullo y dignidad. Porque Pep Guardiola es nuestro entrenador, y Puyol y Xavi nuestros capitanes.
PD. He encontrado este blog:
Paradigma Guardiola
Seas o no del Barça, si te gusta el fútbol (ojo, he escrito el fútbol, es decir, acariciar el balón y no darle patadas) te gustará este blog.

EL GRAN SEÑOR

Juro por lo que mas quiero y la memoria de todos los mios que creía haber rendido homenaje a este gran Señor. Más vale tarde que nunca, aunque me queda un poso de disgusto. Como Homenaje adjunto este artículo de John Carlin que he sacado en uno de los mejores blogs de fútbol que existen: Historias del Calcio.

ROBSON, PASIÓN POR EL BALÓN Y LA VIDA por John Carlin

En julio de 1995, cuando entrenaba al Oporto, a Bobby Robson (Langley Park, Inglaterra; 1933) le diagnosticaron un tumor maligno en el cerebro. El especialista del hospital Royal Marsden, de Londres, le explicó todos los detalles de la compleja operación a la que se tendría que someter. Cortarían por encima del labio superior, alrededor de la nariz; abrirían un agujero en el paladar y, si todo iba bien, le extraerían un trozo de tejido canceroso del tamaño de una pelota de golf.

Su esposa, Elsie, me contó que la respuesta de Robson fue: "Vale. ¿Cuándo podré volver a trabajar?". El médico no dijo nada, recordó Elsie Robson. Le miró, boquiabierto. Había explicado el temible procedimiento a sus pacientes muchas veces, pero nadie había respondido con tan seca tranquilidad. El médico sabía además que, después de semejante operación, uno no se recupera lo suficiente para volver a hacer una vida normal. Pero Robson era un hombre fuera de lo común. Pasado un mes, ya estaba hablando por teléfono mañana y noche, planeando la temporada entrante. En noviembre volvió al trabajo, seis meses después conquistó el campeonato portugués y en la temporada siguiente, la de 1996-97, ganó tres trofeos con el Barcelona de Ronaldo: Recopa, Copa del Rey y Supercopa de España.

Bobby Robson, que murió el viernes pasado, a los 76 años, tras perder la última de sus cinco batallas contra el cáncer, elevó el concepto loco por el fútbol a una categoría desconocida. "Es mi droga, es mi vida", decía Robson, que ejerció como profesional durante 60 años, que jugó para la selección inglesa y después la entrenó, que ganó títulos en cuatro países. Vivía un partidillo de entrenamiento, seis contra seis en un campo reducido, con la misma intensidad que una final; veía todo el fútbol que podía en televisión, todas las Ligas de todos los países, y trataba a sus jugadores como si fueran sus hijos. Cuando estaba en el Barcelona, no se cansaba de hablar del talento puro de Ronaldo o de la tenacidad de Luis Enrique, en cuya dedicación al trabajo Robson veía un fiel reflejo de la suya. "I love Luis Enrique", me dijo una vez; "I love him!" ["¡adoro a Luis Enrique, le adoro!"].

Pero Robson no sólo amaba el fútbol. Amaba la vida. Vivía cada día, cada hora, cada minuto con el más puro entusiasmo, como un niño con un juguete nuevo, en un estado de permanente excitación. Estuve una mañana paseando con él en Sitges, el pueblo en el que vivió cuando entrenaba al Barcelona. Cualquiera que nos hubiera visto habría pensado que él trabajaba para una inmobiliaria y me quería vender una casa: "¡Mira las flores en esa terraza! ¡Qué preciosas!, ¿no? ¡Mira el paseo marítimo! ¡Qué grande! ¡Mira ese olivo! ¡Dos mil años! ¡Desde antes de Cristo!". Me acuerdo de que nos acercamos a una tienda en la que vendían cuadros. "Mira esos paisajes", me dijo; "esas mujeres vestidas de negro. ¡Qué belleza!".

A Robson le encantaba Sitges, y Barcelona también. "La catedral, las obras de Gaudí, el paseo de Gracia, Santa María del Mar: wow, wow, wow! ", exclamaba. Descubrí que sentía pasión por el teatro y que incluso de vez en cuando leía novelas. Y que le gustaban otros deportes. Veía rugby, jugaba al golf. Lo curioso es que le quedase energía para el fútbol, deporte del que vivía, pero que además amaba como el más apasionado forofo. Iba a ver partidos en campos ajenos por el puro disfrute de hacerlo, sin que hubiera ningún motivo profesional.

Una noche volvimos a su casa en Sitges a la 1.45 de la mañana. Estaba agotado. Había sido un día largo. El Barça jugaba contra el Madrid en menos de 48 horas. Pero se quedó despierto hasta las 2.25, hora en la que pasaban en televisión los resúmenes de un par de partidos (de poca trascendencia, recuerdo) que se habían disputado esa noche en Inglaterra.

Murió el viernes por la mañana. Desde el lunes había estado en la cama, agonizando. ¿Pero qué hizo el domingo? Fue a un partido. Un partido benéfico, en su honor, para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Fue en Saint James Park, el estadio del Newcastle, el equipo que iba a ver jugar con su padre cuando era pequeño. La ovación con la que le recibió el público cuando entró en un campo de fútbol por última vez, en una silla de ruedas, combinó afecto, orgullo y admiración. Hay muchas ovaciones en el mundo del fútbol. Pocas han sido tan merecidas como ésa.

24 de agosto de 2009

Fubol ye fubol!

Pedroso from Pilpayu García on Vimeo.

Aquí os dejo un corto cojonudísimo, que me mandó David, del director José Braña con guión del gran (autor, actor, y ahora arbitro) Maxi Rodríguez. También es bueno reirse.

PD. ¡Querido Charly, ojo al entrenador local! ¡Como se las gasta!

23 de agosto de 2009

Vacúnate, vacúnate...

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por lo que pueda pasar...

Canción a León Trostky

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10 de agosto de 2009

Sobre Honduras



Pasará el verano, y ya se habrá enfriado la poca o mínima presión internacional que existe sobre el actual régimen golpista en Honduras. Zelaya no me gusta, y no me gusta la demagogia. Con Honduras esta pasando lo mismo que con Cuba y con Venezuela. La manipulación informativa es enorme. Desde ambos lados. No me gusta Chavez (el que intentó un golpe de estado hace unos años), no me gusta Castro (el que traicionó la Revolución), y soy defensor de los avances sociales en Venezuela y la Revolución Cubana. (Si, es posible, ¿Qué pasa?) Así que mucho menos me gustan los anteriores a Chavez y Castro, vendidos a multinacionales estadounidenses y defensores de sus intereses oligárquicos.
Aquí dejo una pequeña muestra sobre Honduras. Es un fragmento del programa Rosa de los Vientos de Onda Cero. En él se explica con datos el por qué de este nuevo Golpe de Estado, y se desmontan las justificaciones dadas por los golpistas.
Salud

8 de agosto de 2009

Abbey Road, 40 años despues

Cuarenta años despues una foto se convierte en un signo de mitificación. ¿Debemos adorar un icono comercial hasta el punto de peregrinar buscando no se sabe qué? Yo lo dejo en que es una buena foto de una portada para un gran disco. ¡Y si un día vuelvo por allí seguro que me fotografio en el lugar de John o en del George!
http://www.youtube.com/watch?v=Af9wC7dZvsU&hl=es

Demasiado Corazón



Años atras había escenas de humo y bares oscuros, de tonterías post adolescentes donde la música podía marcar tu estado de ánimo y la cantidad de cerveza que caería en tu estómago... Años atras eramos jóvenes sin madurar (¡si, ya se! El tiempo pasa sólo en el cuerpo pero aún muchos seguimos inmaduros...). Años atras este tipo que ayer ha muerto nos recordaba que cierta dosis de rebeldía no era sólo una pose sino que debería ser obligatoria.
Adios señor Deville. Hasta la próxima.

Pd. ¡Kdjer ha vuelto!

12 de mayo de 2009

Tan sólo esto

unas lágrimas, un recuerdo, un tiempo pasado.





5 de mayo de 2009

Que noche la de aquel día...

En el vídeo podeis ver como lo vió mi querido Ángel Navarrete, mi clon algo merengue, al cual no le quedó más remedio que mandármelas. (En su día tuvo la desverguenza de mandarme las del partido del Sporting en el Bernabeu).
Así lo interpreto yo:
El Campeón lanzó su ataque, y dió primero. Se podría decir que cogio al aspirante un tanto de sorpresa. Pero este sabía de sobra que hacer. Sabía cual era su combate, su táctica, e incluso su arte... El campeón recibió 6 que le dejaron grogi, apenas dió 2 que no incidieron en el rostro del nuevo heroe. Este, el aspirante, bailaba y golpeaba sobre el tapiz a ritmo bello, suave pero con facilidad a la hora del allegro... Allegro, allegro ma non troppo.Todos ellos fueron asimilando la batuta del gran director, el cual había sido el primer violín no hacia mucho. ¡Que orquesta, Pep, que orquesta!
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Y a todo esto pasa el tiempo, y llega el miércoles. Yo en Madrid en un congreso y sin poder ver el Chelsea- Barça. Me entero que perdemos. Llamada curiosa ahora que lo pienso, pero da igual porque al min. 90 no aguanto más y me escapo. Tiempo de descuento, el calvo que no pite. Todavía no. Y pasa esto:

Y esta se convierte en la imagen del partido:

En lugar de un Saludo de Honor

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Otro cinco de Mayo, una fecha que siempre recordaré. Pasan los años y celebro la vida de aquellos que han sobrevivido y lloro la muerte de los que no alcanzaron a llegar a ver aquel tanque comandado por un mexicano que no daba crédito a lo que veian sus ojos. Fantasmas que lloraban, que pedian pan, que señalaban una cartela en castellano: Los Españoles antifascistas saludan a las fuerzas de liberación.
Que lejos todo, pero que cerca.